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Una nueva máquina


Fueron muchos los indicadores simbólicos, anímicos y de intuición que me llevaron a terminar mi relación. La aparición accidental de Mercedes Barrero golpeando la puerta mientras yo estaba dando una clase por la plataforma zoom para la UTN, como un favor de parte de Gortari. La descompostura, tiene su espejo hace casi 10 años.
El trabajo que hacía antes en el estudio contable junto a Mercedes, lo conseguí gracias al padre de Gortari, de quién fui ayudante de cátedra por 3 años. 
Mercedes golpeó la puerta de mi departamento por error, ya que la cena era en el departamento de mi vecina.
Las pistas somáticas a lo largo de esta última relación fueron varias, pérdida de vigor, baja de defensas... 
Las pistas de coherencia, la vergüenzas, que no haya fotos, que no haya audios,.... Una ternura infantil, contrastada con un egoísmo violento. 
Agradezco mucho todo lo que tuve junto a ella. Fue una experiencia más y como tal la voy a atesorar con mis mejores recuerdos. Fue el faro de esperanza de que puedo tener una relación más normal, desvinculada del narcisismo y de cosas aún más oscuras. 
Últimamente su presencia me drenaba entero, me dejaba sin ganas de nada. 
Cometió varios errores, que galantemente supe perdonar. Tuve estallidos y enojos.... Cuando sentí que ya no podía más. 
Y perdoné.
La falta de empatía con mi hija, la verdad que esa parte me asquea. Siento que defraudé a mi hija. 
Pero me atreví a ilusionarme, a abrirme a otra persona diferente, lamento que la hayan conocido mis padres... Pero sé que ellos van a entender que yo tengo derecho a estar bien. 
Energéticamente ella venía muy mal. 
Fue esencial al principio, precisamente siendo empática con mi situación de Serena. Ese punto de inicio se desvaneció. Celosa por demás...
Seguimos, desde un nuevo lugar...
La nueva máquina empieza a trabajar. Y probablemente no se detenga

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