Por alejarme del vicio del ruido, por mostrarme que se puede parar el ruido de la cabeza. Por acompañarme en nuevas aventuras. Por estar a tu manera. Por enseñarme a quererte. Las sirenas van a seguir cantando, queriendo hacerme adicto a mi ego, apareciendo entre las ruinas de una vida social que ya no existe. He aprendido a identificar los sesgos que todavía me reclaman. Los pocos y esenciales puntos de acuerdo que conservo con esos sesgos, deben ser puramente personales y reservados para mí. Salís a caminar, porque el día anterior trotaste o entrenaste fuerte, y mientras caminas pasa alguien trotando... Recordar el camino personal y la disciplina de no boicotearse. El verdadero trabajo es vivir, expulsar todo el aire y buscar el instinto para hacer las cosas desde ese lugar, más allá de la mente.
Salir del espejo de la pantalla El día que se pagan los impuestos no es un buen día para matar la mente amortiguando las sensaciones en las redes sociales. El sesgo de la comunidad anónima. La ventana de bolsillo que pretende ser real. Las pantallas nos metieron este miedo artificial, esta adicción a la comodidad. Ahí está el punto clave del adormecimiento. --- Aprovechar el tiempo para limpiarme a mí mismo mientras preparo la casa para las visitas familiares. Que la preparación para las visitas esté directamente relacionada con la preparación para mi futuro, qué tiene que ver con seguir sembrando semillas de logros personales. --- Hoy, finalmente comprendo que lo que yo potencialmente siento a flor de piel que debería estar haciendo todo el tiempo no es más que ruido, si no lo estoy haciendo por algo es... Y cuando lo esté haciendo, no tiene por qué ser un salvavidas El ruido de las pasiones es insoportable, es tóxico y demanda demasiada atención.