Qué bueno que va de este nuevo año dos transformaciones de mi carácter. Normalmente suceden cuando me siento provocado o invadido aparte de muy cansado físicamente.
Hasta ahora he tenido la grandiosa fortuna de no tener que pagar los platos rotos por esta reacciones.
Me resulta muy difícil una vez que estoy en la transformación salir de ella. Una parte de mí piensa que son necesarias para poder calmarme.
También suceden como encubriendo otros fracasos o frustraciones.
Se distorsiona el foco de atención hacia el problema, has tenido de perder la accesibilidad a lo que estaba disfrutando hace un segundo.
El miedo a que toda la buena experiencia haya sido otra muestra gratis, sin embargo tengo que reconocer y cuidarme de llegar a situaciones de cansancio extremo.
Se me ha dicho que soy hiriente y que digo cosas que duelen. Mientras estoy en la transformación la otra persona no parece estar en la misma conversación, se convierte en un monólogo de agresividad aislado.
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