Una vieja frustración tuvo lugar hoy, cuando me acobardé pedaleando en la arena. Muy, muy agradecido de compartir con ese grupo, que se me haya tenido en cuenta. Pero al lidiar con la arena y al trauma de falta de equilibrio me rompí emocionalmente. Venía pasandola genial y vino esa decepción.
Me senti como un niño queriendo llamarte atención después de haberse caído, llorando. Pidiendo consuelo. Una vergüenza. Ya soy adulto, mayormente sabía que el tema de la arena lo tenía resuelto. Pero la envidia del estado fisico de la mujer que alguna vez deseé, me desencadenó la reacción emocional.
Mi ego desbocado, nada existe para hacernos daño.
La próxima pedalear como castor 💪.
Seguir ganando confianza.
Sé que mi tema con el equilibrio y el desempeño físico aún me ataca con sus fantasmas. Me baja el autoestima por recuerdos de humillación.
Ya no me hace falta eso.
Tengo el poder de mi paz interna. Las comparaciones son veneno puro, tener la humildad de admirar el cuerpo trabajado de ella, sin deprimirme, lo que admiro de ella es su vigor.
Me sentía un poco incómodo, como intimidado, había algo como forzado. El mareo persistió. Estar atento.

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