Vuelvo a este cuaderno. Hoy puedo separar, hoy tengo más paz mental.
El ruido mental está casi silenciado. La aceptación de la impermanencia, aceptar que para algunas personas nuestras palabras no valen, que algunas personas nos atraen químicamente, pero resultan peligrosas para una estabilidad emocional.
Aceptar el misterio de la vida, agradecer diariamente. Permitirnos debilidades. Podemos sentir deuda emocional de quien no siente nada. Una fortaleza interior, la fortaleza de mi silencio.
Es lo que "la persona" representa para mí. Son aspectos ocultos de mí mismo proyectados sobre esa persona. El inconsciente usa esas personas como espejo de miedos reprimidos:
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Miedo a la intimidad: Algunas personas tienen dificultad para establecer relaciones cercanas y profundas debido a un miedo subyacente a ser vulnerables o a ser abandonadas.
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Miedo al fracaso: Algunas personas tienen un miedo profundo a fallar en sus objetivos o a no estar a la altura de las expectativas, lo que les impide arriesgarse o intentar cosas nuevas.
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Miedo a la pérdida de control: Algunas personas tienen un miedo inconsciente a perder el control sobre su vida o sus circunstancias, lo que les lleva a intentar controlar todo excesivamente.
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Miedo a la desaprobación: Algunas personas tienen un miedo profundo a ser juzgadas o criticadas por los demás, lo que les impide expresar sus verdaderos pensamientos y sentimientos.
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Miedo a la soledad: Algunas personas tienen un miedo subyacente a estar solas, lo que les lleva a mantener relaciones poco saludables o a evitar la introspección.
Lo que no puedo dejar de pensar de esa otra persona, no lo puedo dejar de pensar de mí mismo. Esa persona es el lienzo de mis anhelos, traumas o emociones no resueltas. Si me fascina su confianza.... deseo de sentirme más seguro de mí mismo.
Si me inquieta la frialdad o indiferencia.... aspectos de mi personalidad que prefiero no reconocer. Cada pensamiento sobre esa persona es una ventana a mi mundo interior.
Es lo que la persona representa para mí. Son aspectos ocultos de mí mismo proyectados sobre esa persona. El inconsciente usa esas personas como espejo de miedos reprimidos. Lo que no puedo dejar de pensar de esa otra persona, no lo puedo dejar de pensar de mí mismo.
Cada pensamiento sobre esa persona es una ventana a mi mundo interior. Ciertos rasgos que me atraen u obsesionan... descubrir lo que representan puede llevarme a un viaje de autodescubrimiento profundo.
La atracción es tan intensa que es irracional. Lo que me afecta del otro es una parte oculta de mí mismo. Es la sombra, lo que consideramos que no es aceptable para mí o para los demás.
- Arrogancia en el otro.... niego mi propia necesidad de ser visto y valorado.
- Me atrae su independencia...... deseo reprimido de libertad.
En este juego de espejos, lo que más me afecta es un aspecto mío que aún no integré. La clave está en aceptar la sombra.
Mi inconsciente proyecta distorsiones sobre la otra persona. Imagen inconsciente del sexo opuesto, el ánima. Parte emocional, deseos no resueltos y el ideal que buscamos en el otro.El ánima es un ideal construido por el inconsciente. La distancia y el misterio los hacen parecer más perfectos, más necesarios para el bienestar emocional.
Necesito el amor por esa parte oculta de mí mismo. Conectar con la imagen interna en lugar de proyectarla en otros. Al ser consciente de lo que proyecto en los demás, abro un apuerta a mi independencia emocional. La seguridad, el amor y la validación viven en mí mismo.
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