El día comenzó con una pedaleada muy muy muy arenosa, casi frustrante, hasta La Zanja. Un camionero muy amable me tomó una foto. Saqué fotos hermosas de la estación de trenes, convertida en un hogar familiar y de la escuela Jirimm N°1.
Después de pasar un momento grato agradable, el ego también queda satisfecho. Ahí está el truco del desapego.
Hay que desinflarlo, convertirlo en agradecimiento y humildad. Lo hermoso fue el momento. No hay legado, no sobre pensar el momento. Hay una energía que debe darnos confianza, es el aire entre los átomos, los elementos de una composición. Esa confianza, debe darnos la paz de que esos momentos pueden volver, y valen por ser, y son porque su duración es limitada.
Si lleno todo, no va a haber calidad, va a haber agotamiento. Cero control, el libre albedrío del otro también es el mío.
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