Otra batalla ganada al insomnio. Actividad física.
Dejar que me pisoteen el ego parece ser parte de este camino, no voy a negar por un lado que me siento reemplazado. Pero por otro lado me siento aliviado, esa compulsión por ayudar de más, nunca trajo buenos resultados en lo emocional para mí ni en lo productivo para esta persona.
Hoy hay una amistad en ciernes, no me corresponde mirar para atrás, no me corresponde pretender más participación de la que tengo, porque eso sería hacerme daño yo solo.
Es un cambio de guión donde se mantiene una amistad básica y se comparten experiencias lindas y absolutamente volátiles, en el sentido de que no van a construir nada.
Ser respetuoso, sí duele mucho me puedo retirar, no estoy obligado a participar en todo. No existe una exclusividad hacia mi.
Claramente mi expresión emocional hace que esta persona elija mantener una distancia, el hecho de que yo sea susceptible de pedirle terapias tampoco ayuda.
Pasaron cosas reales, pero solamente van a ser debitadas de mi tarjeta emocional, la otra parte no tiene nada para aportar.
En algún punto muestro como que estoy esperando algún tipo de respuesta de ella.
Esa expectativa está muerta. Ya es hora de entenderlo. Puedo pasarla bien y hasta sentirme enamorado, pero va a ser absolutamente bajo mi propia responsabilidad. Sentir ese dolor, sentir esos celos y ver cómo van pasado con el tiempo que la negativa no es absoluta, que el rechazo no es total y que la vida es mucho mucho más simple y a la vez más compleja de lo que somos capaces de percibir y valorar.
Valorar lo que tengo y no lo que está en mi cabeza.
¿Qué hice mal?
Entregarme a placer instantáneo para desahogar dolor. Avanzar en ciertos temas únicamente por estímulo externo.
¿Qué hice bien?
Armonizar con la naturaleza salir a pedalear caminar con mi hija. Animarme a hacer una compra mediana en el supermercado.
¿Qué hubiera hecho de otra manera?
Hubiera evitado quejarme de la situación, para con ciertas personas parece ser el tema principal.
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