Después de una noche sin dormir, cómo viene sucediendo todos los martes últimamente, arranco para ir temprano al gimnasio.
En el gimnasio con prudencia me hidraté comprando una bebida isotónica y terminé muy bien la clase. Para cuando fui al laboratorio a ver si todavía estaban Pamela y ser ya habían hecho los estudios que van a dar resultado el día viernes.
Adelante algo de trabajo y dormí una siesta antes de ir a la psicóloga. La psicóloga me encontró muy bien muy fortalecido muy firme, así me siento ahora.
Tengo la seguridad interior de llevar una vida plena.
¿Qué hice mal?
Quizá ser algo apático al comunicar las novedades.
¿Qué hice bien?
Reír, disfrutar, saber poner límites a personas y situaciones. No sobre pensar. Entender qué ingredientes me ponen vulnerable a ser complaciente y receptivo con determinadas actitudes narcisistas de las personas. La entrega también es una zona de confort, es incómodo defenderse de una provocación, exponerse a una devolución negativa del otro, sobretodo si no cuadra con la agresión estándar.
Hoy mis palabras y mí realidad ya son la meta, a nivel afecto, compañía, familia, economía.
¿Qué hubiera hecho de otra manera?
No me hubiera autoestimulado tanto después del martes. No está mal, pero hay que evitar ciertos senderos adictivos y cómodos.
SinRedesDia#6
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