El proceso continúa, la respuesta del profesional no me convence en absoluto, pero en vez de hacer un drama de mi opinión prefiero seguir el curso de los hechos aportando un humilde grano de arena. Otra noche sin poder pegar un ojo, no como algo problemático, creo que inclusive descansé, pero sí como para tener en alerta.
Hoy viene Serena a almorzar y más tarde tengo la reunión en la municipalidad, espero que no sea una paparruchada que me haga perder tiempo y voluntad por el hecho de la gente exclusiva que integra ese proyecto. No termino de entender mi rol en esto (si es laboral o gauchada).
En el plano emocional, me doy cuenta de los miedos que resurgen y tengo que terminar de dar ese paso hacia adelante, si no tengo un grupo de pertenencia y en algún modo lo anhelo, saber que no va a llegar mágicamente por más que lo decrete. Va a haber varios pasos intermedios que deberán ser muy bien valorados en este camino nuevo de soledad absoluta.
No quiero retroceder ni volver a estar en el mismo lugar del pasado conociendo los riesgos y la baja confiabilidad de algunas personas. Tiene que haber una forma sana de volver a socializar.
Es un salto al vacío.
No avergonzarme de mis amuletos. Usarlo a mi favor, todo. Llorar está bien.
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