Hoy resonaron en mi cabeza las palabras de mi amigo, acerca de mi brote de angustia de ayer, el presente construye lento sobre la base del pasado, el presente es el pasado con lo bueno y lo malo. La búsqueda de la identidad no va a ser un intercambio de naipes.
¿Qué hice mal hoy?
Fui a dar clase con un aspecto algo desprolijo.
¿Qué hice bien hoy?
Avancé trabajos. Comprar los pasajes para ir a La Plata, comunicarme con claridad. Ver cine nacional, un documental de arte. Dibujar, aunque sea poco.
¿Qué hubiera hecho diferente?
Me hubiera quejado menos, estoy igual en otra sintonía diferente. Hubiera revisado material para el taller.
¿Qué necesito dejar ir?
Definirme para los demás, como si estuvieran viendo una película de mi vida y yo tuviera que actualizarlos. El punto de vista de relato anterior, o los conectores que supuestamente me trajeron hasta acá, sean sentimentales, sean racionales. La estrechez del pasado ya no me define, o lo hace desde la incertidumbre con toda esa hermosa amplitud de vida.
Inclusive la irracionalidad puede sacarme de ese vicio de referenciar una percepción del pasado.
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