No es la primera vez que me enfrento a la indiferencia de esta persona que he deseado. Son detalles, actitudes que denotan que no prefiere ni mi compañía ni mi confianza. Dolió el golpe, las neuronas de mi corazón todavía reaccionan fuerte. No puedo ni debo por respeto a esta etapa nueva de fortalecimiento, prestarle atención, ir al pié.
Como dijo Psico ayer, puedo elegir el efecto rebote de mi abstinencia o el rebote del rechazo sentimental. Sigo adelante, debería estar en una fiesta permanente por las cosas que van saliendo.
Ayudarla me hacía bien porque era un estímulo real para lo que yo después resolvía solo en mi cabeza. Si me sentía exitado, después me masturbaba. Si me sentía embelesado, ponía música y pensaba en ella.
Cada actividad mía tenía un punto de contacto con ella. Esa es la estructura que se debe acabar.
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